Los estereotipos de género establecen moldes preconcebidos para el comportamiento de hombres y mujeres y pueden ser tan discriminatorios tanto para unos como para otras. A lo largo de toda nuestra vida, a través del proceso de socialización, vamos aprendiendo estereotipos predeterminados a hombres y a mujeres por el solo hecho de serlo. Pero ¿por qué hemos de encerrar a nuestro niños en unas actividades, juegos o roles absolutamente cerradas en función de su género, previamente adjudicado? ¿por qué obligarles a cumplir con unos cánones de belleza o de orden social que quizás no se adaptan a su personalidad o lo que ellos y ellas quieren en realidad llegar a ser? En realidad, hay muchos niños que no quieren jugar a fútbol y muchas niñas que no quieren hacer ballet, simplemente no les gusta. Dejemos que elijan según sus gustos y preferencias, que vayan desarrollando sus capacidades y personalidad. Cuando una mujer no cumple cualquiera de los estereotipos que se le atribuyen, alguien cerc...
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